Pages





... but your loving has gone forever
... but my love has gone forever
jodida y radiante

El 1 de mayo de 1947 estaba en el mirador del Empire State Building una chica de tan sólo 23 años que decidió que no era feliz. Ese día, tras abandonar a su prometido decidió escribir una nota en la que ponía "Él está mucho mejor sin mí... Nunca seré una buena esposa para nadie". Poco después, saltó al vacío, 86 pisos hacia abajo, cayendo sobre una limusina de las Naciones Unidas que allí estaba aparcada. El joven estudiante de fotografía Robert Wiles escuchó el gran estruendo provocado por la caída y minutos después tomó una foto del suceso.
Evelyn McHale, que así se llamaba, dejó sin querer una de las imagenes trágicas más bellas de la historia. La serenidad de su rostro no pasará desapercibida para nadie, jamás.






El 13 de marzo de 1964, Kitty Genovese fue asesinada a las puertas de su casa (en Queens, Nueva York) bajo la atenta mirada, durante más de media hora, de muchos de sus vecinos. La joven iba de retiro cuando un hombre se le acercó y la apuñaló varias veces por la espalda. Ella gritó y estos gritos llegaron a los oídos de los vecinos que ante esto, se asomaron a sus ventanas para ver que ocurría. Tras un grito por parte de uno de los vecinos, el culpable huyó, pero volvió diez minutos después para continuar apuñalándola. Mientras moría, él abusó sexualmente de ella. Pese a existir tantos testigos, los gritos de Kitty Genovese no fueron respondidos por nadie.

El caso de Kitty Genovese llamó mucho la atención porque tras un estudio policial, se llegó a la conclusión de que existiendo más de 15 vecinos espectadores del cruel asesinato, ninguno de ellos llamó a la policía ni avisó de que se estaba cometiendo un crimen.
Esto hizo que estudios psicológicos posteriores demostraran que lo que ocurrió se conoce como Difusión de la responsabilidad (o efecto espectador).
Es un fenómeno social por el cual ante una situación en la que hay un número determinado de personas, nadie se asigna la responsabilidad. La decisión de asumir la responsabilidad queda determinada por el número de testigos presentes; cuando éstos aumentan la percepción de responsabilidad disminuye.
Por ello, todas aquellas personas que estuvieron presentes durante el asesinato de Kitty, asumieron que alguno de ellos intervendría y ninguno asumió realmente la responsabilidad de hacerlo. "Para que voy a llamar yo si ya lo habrán hecho" pensarían, haciendo que de este modo Kitty Genovese muriera cruelmente a manos de su asesino.

Una escalofriante y triste historia que, una vez más, tiene una explicación psicológica. De hecho, hay otro tipo de teorías explicativas a este caso, como por ejemplo la conducta altruista y la prosocial o asumir como testigo, que hay alguien más preparado para ayudar que uno mismo, etc. Sin embargo la difusión de la responsabilidad existe, y fue una de las explicaciones que dieron a este caso.



PD: Como dato curioso, para aquellos freaks fans del cómic Wachtmen, parece ser que (y según la wikipedia) "el asesinato de Kitty Genovese es lo que impulsa a Rorschach a convertirse en un vigilante". Ahí queda eso.
Resulta que vives en una gran pradera, en una bonita casita de madera donde te sientes cómoda, protegida y tranquila. Un día paseando por los alrededores te encuentras frente a frente a un toro. Ya con anterioridad alguna vez habías visto alguno, pero siempre en granjas o en lugares donde estabas a salvo y la seguridad de tu supervivencia estaba garantizada (o casi). Pero ocurre que, de vez en cuando, esto no siempre es así, como en esta ocasión. Está lejos y sabes que si echaras a correr a casa llegarías a tiempo y no te ocurriría nada, aunque te mira fijamente como tentándote, amenazándote y sobre todo proponiéndote un reto. Si consigues enfrentarte a él y ganar, con el tiempo te dejará en paz, te asegura; por el contrario, si decides huir seguirá apareciendo cada día frente a tu casa impidiendote salir. Tienes por tanto dos opciones: enfrentarte a él o escapar. La segunda opción es muy tentadora, sabes que sales ganando, no corres peligro y apenas te produce ansiedad. Una noche más dormirías tranquila en la cama sabiendo que has conseguido salir de esa situación. La primera es la difícil y la que con total seguridad no elegirías, pero ocurre que, de vez en cuando, esto no siempre es así y por una vez decides hacerle frente. Tras el encuentro, un largo tiempo de enfrentamiento, lucha, ansiedad, miedo... todo termina y tú estas contenta, porque has vencido.

Y ahí estás, por fin en casa, viva, agotada y orgullosa.