Pages

Ahora que el final de Lost está más cerca que nunca...
Ahora que miles de ultrafans se quedarán sin más capítulos de su serie de culto...
Ahora vengo yo -que me gusta Lost pero no soy una de esas que se levantarán a las 6 de la mañana (bueno, miento, si me levanto a las 6 pero para irme a la universidad... fuck)- para enseñaros algo que me he encontrado por la red.
Son unas increíbles caricaturas que ha hecho J. Scott Campbell y al que hay que decir:
"I see an artist, dude".

Son sencillamente impresionantes. Están clavados. Todos.

Y para muestra un botón: Desmond



Podéis ver la tira completa aquí http://www.mymodernmet.com/profiles/blogs/lost-caricatures-by-j-scott


PD: No os parece la de Richard la más cojonuda? (sólo por el detalle del rimmel, que cabrón!)

Los restos humeantes llovieron alrededor de la destilería. El estanque era un pantano de cascotes cubiertos por una capa de cenizas. La superficie se abrió y de las aguas salió el sargento Colon, chorreando lodo.
Consiguió llegar hasta la orilla y se puso en pie trabajosamente, como una criatura marina que quisiera recorrer la escala de la evolución a marchas forzadas.
Nobby ya estaba allí, tendido como una rana, calado hasta los huesos.
- ¿Eres tú, Nobby? - inquirió el sargento Colon con ansiedad.
- Soy yo, sargento.
- Me alegro, Nobby - dijo Colon.
- Pues yo desearía no ser yo, sargento.
Colon vació el agua del casco, y entonces se quedó paralizado.
- ¿Dónde está el joven Zanahoria? -quiso saber.
Los dos miraron las aguas turbias del estanque.
- Supongo que sabe nadar... - siguió el sargento, titubeante.

- No sé. Nunca lo dijo. No debe haber muchos sitios para nadar en las montañas - dijo Nobby.

- Pero seguro que había lagunas de claras aguas azules, y profundos arroyos en las montañas -señaló el sargento, esperanzado-. Y estanques helados en valles oscuros, todo eso. Por no hablar de los lagos subterráneos. Seguro que aprendió a nadar. Seguro que se pasaba el día en el agua.

Contemplaron la superficie gris.
- Probablemente fue el protector -dijo Nobby-. A lo mejor se llenó de agua y lo arrastró al fondo.
Colon asintió, sombrío.

- Te guardaré el casco -siguió Nobby tras unos instantes.

- ¡Pero yo soy tu superior!
- Sí -asintió el cabo con tono razonable-. Pero si te quedas atrapado ahí dentro, querrás que tu mejor hombre esté aquí, preparado para saltar al rescate, ¿no?

- Eso...parece lógico -dijo Colon al final-. No te falta razón.

- Pues venga.
- Pero hay un inconveniente...
- ¿Cuál?
- ... que no se nadar- señaló Colon.
- Entonces, ¿cómo has salido de ahí?
Colon se encogió de hombros.

- Soy un flotador de nacimiento.

Una vez más, contemplaron el lodo en que se había transformado el estanque. Luego, Colon miró a Nobby. Muy despacio, Colon se quitó el casco.
- ¿Es que aún queda alguien ahí dentro? - preguntó Zanahoria.

Se dieron la vuelta. El muchacho se sacó un poco de barro de la oreja. A su espalda, los restos de la destilería seguían humeando.

- Pensé que sería una buena idea salir a echar un vistazo, a ver que estaba pasando - dijo con animación, señalando la verja que daba al patio.

La puerta de la verja colgaba de una sola bisagra.
- Ah - dijo Nobby débilmente-. Buena idea.
- Da a un callejón - explicó Zanahoria.

- No hay dragones allí, ¿verdad? - preguntó el sargento Colon.
- Ni dragones ni humanos. No hay nadie - replicó Zanahoria con impaciencia. Desefundó su espada -. ¡Vamos! -los apremió.

- ¿Adónde? -preguntó Nobby.
Se acababa de sacar una colilla empapada de detrás de la oreja, y la contemplaba con expresión de profundo dolor. Obviamente, ya no servía de gran cosa. Intentó encenderla pese a todo.

- Queremos luchar contra el dragón, ¿no? -dijo Zanahoria.
Colon se removió, incómodo.

- Sí, pero supongo que antes podemos ir a casa a cambiarnos de ropa, ¿no?
- Y a beber algo calentito - añadió Nobby.

- Y a comer algo -asintió Colon-. Un buen plato de...
- Debería daros vergüenza - lo interrumpió Zanahoria-. Hay una dama en apuros, hay que matar a un dragón, ¡y a vosotros sólo se os ocurre pensar en comer y en beber!
- Oh, no sólo estoy pensando en comer y en beber -replicó Colon.
- ¡Quizá seamos todo lo que se interpone entre la ciudad y el desastre absoluto!

- Sí, pero... - empezó Nobby.
Zanahoria blandió la espalda por encima de la cabeza.

- ¡El capitán Vimes habría ido! -exclamó-. ¡Todos para uno!

Los miró, y salió corriendo del patio.

Colon dirigió a Nobby una mirada triste.

- Estos jóvenes de hoy... -suspiró.
- ¿Todos para un qué? -preguntó Nobby.

El sargento suspiró otra vez.
- Bueno, vamos allá.
- De acuerdo...
Salieron titubeantes al callejón. Estaba desierto.
- ¿Hacía dónde ha ido? -quiso saber Nobby.

Zanahoria salió de entre las sombras, sonriendo de oreja a oreja.

- Sabía que podía confiar en vosotros -dijo-. ¡Seguidme!
- Ese chico tiene algo de extraño -dijo Colon mientras cojeaban tras él-. Siempre se las arregla para convencernos de que lo sigamos, ¿te has dado cuenta?
- ¿Todos para un qué?
- Supongo que tiene que ver con su voz.

- Si, pero ¿todos para un qué?



Sacado del libro "¡Guardias! ¿Guardias?" de Terry Pratchett.
He escogido este fragmento y no otro, porque me parece absolutamente perfecto, de principio a fin.
Que lo disfruten.