Una de las cosas que más me gusta de vivir en un pueblo (ya que dudo que pase en las grandes ciudades) es algo que ocurre en las noches de verano.
Con el calor, las horas de ir a la cama se atrasan, las noches se alargan y las personas tenemos tendencia a salir a la calle a dar un paseo en busca de una brisa "fresca" que consiga despejarnos antes de volver a meternos al horno que es nuestro hogar.
Pues bien, normalmente, aquí donde vivo, e imagino que también ocurrirá en otros pueblos, desde pequeña he ido viendo como un montón de abueletes salen de sus casas con una silla y se sientan en la puerta, a ver la noche, la gente y la vida pasar. Es una forma de socialización que antes estaba bastante extendida y que ahora, desgraciadamente, se va perdiendo poco a poco. Y aunque hoy por hoy, al menos en mi calle, puedo llegar a encontrarme al menos tres o cuatro personas (que a menudo son vecinos y acercan sus sillas para poder mantener conversación entre ellos), me da pena que esté desapareciendo esta especie de "tradición".
Lo mejor de esto es el recuerdo que tengo de cuando era pequeña.
Recuerdo noches de verano paseando con mis padres por las calles, y una noche tras otra y una calle tras otra, se cumplía el mismo ritual: nosotros pasabamos andando y mis padres saludaban a esos viejos (y no tan viejos) con un "buenas noches", a lo que respondían todos educadamente con otro "buenas noches" (seguido de ese gesto tan típico de cabeza).
Como ya dije antes, eso está empezando a dejar de ser habitual, pero yo, a veces, cuando paso por mi calle y veo a algún abuelito solitario en la puerta de su casa, apoyado sobre su bastón y siguiendo con la mirada cada uno de mis pasos, dejo caer un "buenas noches", y siempre, siempre, obtengo respuesta. Y esto... me gusta.
Con el calor, las horas de ir a la cama se atrasan, las noches se alargan y las personas tenemos tendencia a salir a la calle a dar un paseo en busca de una brisa "fresca" que consiga despejarnos antes de volver a meternos al horno que es nuestro hogar.
Pues bien, normalmente, aquí donde vivo, e imagino que también ocurrirá en otros pueblos, desde pequeña he ido viendo como un montón de abueletes salen de sus casas con una silla y se sientan en la puerta, a ver la noche, la gente y la vida pasar. Es una forma de socialización que antes estaba bastante extendida y que ahora, desgraciadamente, se va perdiendo poco a poco. Y aunque hoy por hoy, al menos en mi calle, puedo llegar a encontrarme al menos tres o cuatro personas (que a menudo son vecinos y acercan sus sillas para poder mantener conversación entre ellos), me da pena que esté desapareciendo esta especie de "tradición".
Lo mejor de esto es el recuerdo que tengo de cuando era pequeña.
Recuerdo noches de verano paseando con mis padres por las calles, y una noche tras otra y una calle tras otra, se cumplía el mismo ritual: nosotros pasabamos andando y mis padres saludaban a esos viejos (y no tan viejos) con un "buenas noches", a lo que respondían todos educadamente con otro "buenas noches" (seguido de ese gesto tan típico de cabeza).
Como ya dije antes, eso está empezando a dejar de ser habitual, pero yo, a veces, cuando paso por mi calle y veo a algún abuelito solitario en la puerta de su casa, apoyado sobre su bastón y siguiendo con la mirada cada uno de mis pasos, dejo caer un "buenas noches", y siempre, siempre, obtengo respuesta. Y esto... me gusta.
















