Pages

Una de las cosas que más me gusta de vivir en un pueblo (ya que dudo que pase en las grandes ciudades) es algo que ocurre en las noches de verano.
Con el calor, las horas de ir a la cama se atrasan, las noches se alargan y las personas tenemos tendencia a salir a la calle a dar un paseo en busca de una brisa "fresca" que consiga despejarnos antes de volver a meternos al horno que es nuestro hogar.
Pues bien, normalmente, aquí donde vivo, e imagino que también ocurrirá en otros pueblos, desde pequeña he ido viendo como un montón de abueletes salen de sus casas con una silla y se sientan en la puerta, a ver la noche, la gente y la vida pasar. Es una forma de socialización que antes estaba bastante extendida y que ahora, desgraciadamente, se va perdiendo poco a poco. Y aunque hoy por hoy, al menos en mi calle, puedo llegar a encontrarme al menos tres o cuatro personas (que a menudo son vecinos y acercan sus sillas para poder mantener conversación entre ellos), me da pena que esté desapareciendo esta especie de "tradición".
Lo mejor de esto es el recuerdo que tengo de cuando era pequeña.
Recuerdo noches de verano paseando con mis padres por las calles, y una noche tras otra y una calle tras otra, se cumplía el mismo ritual: nosotros pasabamos andando y mis padres saludaban a esos viejos (y no tan viejos) con un "buenas noches", a lo que respondían todos educadamente con otro "buenas noches" (seguido de ese gesto tan típico de cabeza).
Como ya dije antes, eso está empezando a dejar de ser habitual, pero yo, a veces, cuando paso por mi calle y veo a algún abuelito solitario en la puerta de su casa, apoyado sobre su bastón y siguiendo con la mirada cada uno de mis pasos, dejo caer un "buenas noches", y siempre, siempre, obtengo respuesta. Y esto... me gusta.

No puedo más que alegrarme, reir, aplaudir y felicitar a todos aquellos antitaurinos catalanes que lo han conseguido, con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones:





Y me alegro, porque soy joven y antitaurina. Y no, no defiendan de tradición las corridas de toros. No lo son. Son un atentado contra los derechos animales. Porque señores, si eso son tradiciones, sigamos con la guillotina y colgando a los ladrones en las plazas de los pueblos (eran tradiciones ¿no?).


LA TORTURA NO ES CULTURA

No a las corridas de toros!
Recordé hace unos días, ese comentario de Woody Allen del comienzo de la película Annie Hall que decía (entre otras tantas cosas):

¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa."






Siempre me gustó.

Woody Allen mola, la mayoría de las veces.
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral)
una oración, al oírla,
¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?

¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo
quién se acordará?



"Rima LXI" Gustavo Adolfo Bécquer
La mañana fue dedicada a ver cosicas de Bilbao y alrededores, y como llevábamos a quien pudiera enseñarnos cosas guayonas, fuimos a San Juan de Gastelugatxe, donde nos comimos un par de pinchos que no tiene nombre de lo bueno que estaban..., para pasar a visitar el precioso Castillo de Butron, del que estoy enamorada desde la primera vez que lo ví (y que podéis adquirir por el módico precio de tres millones de euros), para terminar tomando algo en Meñacoz, en las alturas de unas impresionantes vistas al mar.
Una mañana con vistas, compañía y temperatura perfectas. No podía pedir más.


Después volvimos al festival. Llegamos justico a tiempo para ver a The Maccabees. Cosa que hicimos en la lejanía, tumbados en el cesped de la montaña de enfrente a la gran pantalla que había junto al escenario 1. Pero que bien se estaba allí, rodeado de guiris y no guiris a la sombra de los pinos. La verdad es que no me enteré mucho de como o qué tocaban. Y lo mismo me pasó con Los campesinos! que era una especie de intento de ser Arcade Fire bastante cutre. Después, tocó el turno de Jeff Tweedy en el segundo escenario. Tiempo que dediqué a dar vueltas por el recinto para ver todas las cosas que no había podido disfrutar el día anterior, y para volver a tumbarme en el cesped. Dicen que el tío este es bueno y todo eso, pero algunos sólo queríamos que terminara de una vez para que se acercara la hora de ver a Faith No More; porque su concierto se hizo bastante lento y sosico. Al ratico, momento que decidimos bajar a cenar un kebap que en apariencia tenía buen aspecto pero que estaba más soso que Jeff Tweedy (aunque me sentó como si fuera comida divina, ñam) nos sentamos más cerca del escenario para escuchar a Tsool (The SoundTrack Of Our Lives), que sonaban bien pero tampoco me enteré demasiado. Cuando terminaron marchamos para el escenario 2, donde tocaban Feeder, compuesto por tres personajes simpáticos: el cantante, una especie de Nirvana muy americanado, el bajista, un hombre chinesco con cara graciosa, y el batera, con la batería más gayer de la historia de la música: dorada y con brillantitos. A estos le gustaron, a mi me pareció que tocaban bien, pero que las canciones eran más o menos todas iguales y demasiado facilonas (de estas que te aprendes la canción nada mas oirla una vez y puedes saber perfectamente cuando viene el estribillo). Después, casi al final, metieron algo de tralla con una canción de Nirvana... pero poco más.
Y por fin llegó el momento que esperábamos, el segundo grupo importante del sábado: Manic Street Preachers. No esperaba mucho de ellos porque son un grupo que he escuchado poco, y gustarme me gustan exactamente dos canciones, pero allí estábamos, metidos en medio del montón de gente viendo a estos señores intentando ganarse al público.


Fue el concierto más divertido de mi vida, y en el que más me pude reir. Y no fue mérito de los Manic, sino de los tres payasos que iban conmigo. Hicieron tanto los mongolos y me pude reir tanto tanto tanto, que estuve dandole la espalda a los Manic Street Preachers y me dediqué a escuchar el concierto viendo a estos. La gente nos miraba mal, con cara de "que mierda se habrán metido estos para ir así". Fue para tanto la cosa, que un chico que se encontraba al lado, nos dió de beber a todos. Fue en plan "tomad, os lo habéis merecido". Que risa. Respecto al grupo en sí, cuando sonaron las dos canciones que me sabía, me animé y las canté y salté emocionada, pero nada mas. Tocaron bien, sonó bien, a la gente le gustaba, pero para nosotros pasaron sin pena ni gloria.
Y por último, y desplazándome a un lugar donde no pudiera morir aplastada (cosa de la que me arrepiento terriblemente porque tenía que haber intentado estar ahí, en primer fila viendo este show) llegó el turno de Faith No More.
Los había escuchado poco, la verdad, y me habían parecido un grupo extraño. Cada canción de su padre y de su madre, no lo llegaba a entender. Hasta que vi el concierto.
No mentiré si digo que es el mejor concierto en el que he estado en toda mi vida. Perfecto de principio a final, bestial de cabo a rabo. Completo, grande, brutal, genial. Amenizado gracias al cantante Mike Patton (me he enamorao) que hizo de showman durante todo el concierto y nos consiguió meter a todos, fans y no fans, en el bolsillo, dejándonos con la boca abierta y haciendonos aplaudir cada dos por tres como no lo habíamos hecho antes.


Mike se tiró todo el concierto hablando en un castellano con acento mexicano extraño. Se agradeció, su interés y que lo hiciera, pues además de soltar perlas por su boca cada dos por tres, fue el primer grupo que habló en castellano (miento, Pearl Jam lo intentó chuleta en mano) y del que nos enteramos algo. Además sirvió para meterse al público en el bolsillo totalmente. Dejó todo cortado a un segurata, se tiró encima del público y fue llevado de una punta a otra por la marea humana mientras cantaba y no desafinaba ni una sola nota. Para más inri, cuando subió al escenario, no se había despeinado ni un solo pelo, jaja. Este hombre es dios.
Tocaron temacos suyos y versiones de otros grupos, como Poker Face de Lady Gaga entre otras. Me quedé boquiabierta de lo que hace este hombre con la garganta: cualquier nota, cualquier tono, cualquier registro, él puede hacerlo.
Engalanados en trajes blancos y dándolo todo, nos hicieron tener el mejor concierto del sabado, y de toda mi vida. Volvería a verlos ya.

Aquí tenéis el vídeo del momento Mike Patton en la marea humana:



En fin, un conciertaco que dio final a otro día espectacular. Gracias Faith no more!

El domingo ya nos volvimos para casita, haciendo parada en el antro más espectacular de todos los tiempos para el ver partido (pero esto es otra historia que merece ser contada en otro post).
Ganar el mundial ya ha sido el broche final perfecto de un fin de semana 10. Enhorabuena!

Dudo tener palabras suficientes a lo largo de este post, para poder describir con suficiente veracidad lo que me ha pasado este fin de semana. Y es que ha sido bestial. De lo mejor que me he pasado en la vida!

Después de mucho esfuerzo me conseguí ir al BBK LIVE 2010. Experiencia única y recomendada absolutamente a todo el mundo, te gusten o no los grupos que tocan. Es bestial. Podéis ver el cartel debajo de estas líneas:




El festival comenzó el jueves 8 de julio. Para cuando empezó, nosotros estábamos de camino, pues no pillamos entradas para ese día (una pena ya que no pudimos ver a Rammstein) y habían muchos kilómetros por delante que recorrer. Pasado Madrid, hicimos noche en un discreto pueblecito llamado El Molar. Un lugar bastante cuco donde pudimos comprobar que la combinación calor + ventanas abiertas + vecinos de grandes ronquidos no es agradable.
Al día siguiente continuamos con nuestro camino hacia El Destino Final: Bilbao -> BBK LIVE.
Primero pasamos por Basauri, donde teníamos las camas que nos llevarían a la gloria después de tantas horas de festival; comimos y tiramos para el BEC a coger el autobús que nos subiría a la montaña donde está montado todo el pinfostio. Así que, allí llegaron seis ilusionados murcianos que se habían hecho un chorro de kilómetros, para vivir este evento de impactantes dimensiones. Después de que cachearan a los hombres y nos registraran las mochilas a las mujeres, y tras haber conseguido un par de camisetas gratis que repartían unos simpáticos personajes con televisiones por cabeza, entramos y empezamos a cotillear aquello. Unas instalaciones brutales situadas en un monte, con dos escenarios (y un tercero chiquitin al que apenas llegamos a asomarnos), varias barras de bebidas, baños, zonas de comida, zonas verdes con cesped, zonas de tierra, un lago sin agua y casetas con merchandaising. Que buena pinta.

El primer grupo que vimos (llegamos tarde para ver a Gómez y el resto de grupos que tocaron temprano) fue Coheed and Cambria. Un grupo que ni había oído antes ni tampoco oiré muy a menudo. No es porque lo hicieran mal, ni mucho menos. El sonido era bueno, nos reimos un montón con los pelacos que llevaba el cantante (que parecía el de los Mojinos) y fue entretenido, pero a mi no me llegaron a encantar. El concierto en sí estuvo bien, hacía muy buena temperatura con el tiempo nublado y no había muchísima gente como para sentir agobio, así, estuvo entretenido y disfrutamos un rato. Fue perfecto para ir abriedo boca.


Después, con unas cervezas y un calimotxo en el cuerpo, nos fuimos al escenario 1 a ver a Gogol Bordello. No se si fue el alcohol, no se si era el ambiente, no se si simplemente fueron ellos. Pero me encantaron. Es otro de esos grupos que no había oído jamás en mi vida, no tenía ni idea sobre que estilo de música tocaban o por donde irían los tiros... pero impresionate. Creo que se metieron al público en el bolsillo, y si bien no es música para estar escuchando en tu casa mientras haces los deberes, ni es mi estilo, ni tampoco es que me gusten mucho, nos consiguieron entretener y divertirnos de lo lindo. Disfrutamos como marranicos dando salticos y escuchando a esta mezcla de gente compuesto por un grupo ultraheterogéneo de ¿chinas? ¿abueletes? y de todo un poco. Que carisma y que locura de grupo, copón.


Aquí os dejo el vídeo del concierto que ha hecho alguien que fue a verlo, para que sepáis de qué narices estoy hablando:



Después fue el turno de Paul Weller, al que no vimos tocar. Tiempo que dedicamos a hacer el mongui (jejeje), cenarnos un perrito caliente y seguir bebiendo. Dando vueltas y haciendo colas bastante largas pero no lo suficiente para haber 30.000 persoas allí metidas, para ir al baño. Estaba todo llenísimo y había un ambientazo de la leche. Poco después, nos fuimos de nuevo al escenario 1 a coger sitio para ver a mis queridos Alice in chains!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Uno de los grupos favoritos de mi adolescencia. Hasta que no terminó el concierto no podía creerme que pudiera ver a este grupo en directo, jamás. La única pena es que, como sabéis, el cantante pasó de ser un blanco leche a un negro bombón (que no le hacemos asco, ojo) pero no es lo mismo, musicalmente hablando. Y yo habría preferido ver en directo a Laney Staley, pero se fue de nuestras vidas en 2002 así que he llegado un poco tarde. Sin embargo he de decir que el moreno, llamado William DuVall, canta muy bien y con una voz muy pero que muy similar al antiguo componente. Me gustó.
El concierto en sí estuvo genial. Yo no entiendo de historias técnicas y demás, pero sonó, al menos desde donde estábamos situados, muy pero que muy bien. Disfruté como una enana, con los ojos llorosicos durante todo el concierto. Fue una sensación extrañísima, quería llorar de emoción pero no me salía una lágrima y tampoco podía permitirmelo. Estaba viendo a Alice in chains!! Buá!

No apunté las canciones que tocaron, pero he cogido prestado esta imagen con la lista de canciones a los de Hipersónica, para los interesados:


Para terminar, un vídeo del concierto:



Genial!


Y por último, y tras dejar a los hombres que siguieran allí pues yo no podía más del agobio de gente que había, me fui a buscar a las chicas que estaban en un lugar más cómodo y apartado, desde donde se veía bien (aunque lejos) el último concierto: Pearl Jam!


A diferencia de varios de mis acompañantes, para mi Pearl Jam no es un grupo tan importante. Reconozco su mérito, su música y los años que llevan aquí. También que hayan influído en la adolescencia de todos estos y que tengan temacos que pa qué, pero para mi no son tan influyentes. Aún así, el concierto estuvo genial. El sonido fue ligeramente peor que con Alice in chains, pero lo bordaron. Desde donde yo estaba situada se podía ver la cantidad de gente masificada que había. Impresionante. Sencillamente impresionante. La gente se tiró sobre Pearl Jam. Bien se pudo ir contenta esta banda con tal recibimiento.
El cantante Eddie Vedder, con su botellita de vino en una mano y su cigarrito en la otra, se cantó todos estos temacos (nuevamente cogido prestado de Hipersónica):




Un señor conciertaco de más de dos horas de duración que tuvo un hecho insólito y fascinante, donde alguien - ahora explicaré por qué- se podría decir que ya puede morir tranquilo. Y es que señores, durante el concierto, al principio, vimos todos un cartel que llevaba un jovenzuelo melenudo que decía en inglés algo como: "Mi sueño es cantar una canción con Pearl Jam". Pues dicho y hecho, cabrón.
Tan tranquilos estábamos disfrutando del concierto cuando de repente vemos que un espontáneo se sube al escenario y allí aparece, ni más ni menos que al lado de Pearl Jam, directo a coger el micro y a puntico de ponerse a cantar. Y lo hizo, por mis ojos que lo hizo. Así fue como este joven espontáneo que dedicó la canción Daughter y el momentazo a "mi novia que no ha podido estar aquí" cumplió su sueño. En ese momento, los 31.000 que allí estábamos, nos moríamos de envidia y todos pensamos "que cabrón". Un momento único e irrepetible, para nosotros y para él, que en estos momentos supongo que aun tiene que estar flipándolo. Si lees esto, enhorabuena campeón.
Podéis ver a este afortunado aquí:

y

Después, Pearl Jam se despidió con el clásico Alive. El público entero que estábamos en los alrededores se levantó, y todos cantamos ooooooh I'm still alive!
Y así terminó un intenso y enorme concierto de Pearl Jam, gracias al cual, muchos, entre ellos alguno que yo me se, cumplieron su sueño de ver uno de sus grupos favoritos en directo.


Poco después de reunirnos todos, nos embarcaos hacia la salida, una cola eterna de gente feliz con cara de agotamiento y de sentirse más vivos que nunca. Y tras un viaje en metro y dos en autobus, dolor de cuerpo, sueño y felicidad extrema, este fue el punto final de un viernes que mereció la pena, uno de los viernes más intensos y fascinantes de mi vida.


En la siguiente entrada más: sábado 10, bbk live 2010.

Conste, que la idea original fue tuya.

Gracias
Algo se cuece en la Casa Seria ...