En 1953 Solomon, Kamin y Wynne hicieron una investigación sobre la evitación discriminativa.
En su trabajo, varios perros estaban situados a un lado de un habitáculo dividido en dos mediante una pequeña valla. Estos investigadores entrenaron a los perros para que al apagarse una bombilla, saltaran de un lado a otro de la valla, evitando así la descarga eléctrica que recibían si tardaban más de 10 segundos en saltar al otro lado. Es decir, la ausencia de luz era quien informaba de una inminente descarga de corriente eléctrica. Como cualquiera que no sabe en qué consiste el experimento, al principio, los perros tardaron más de diez segundos en saltar, recibiendo así descargas eléctricas que podrían haber evitado saltando al otro lado de la valla. Después, tras realizar más ensayos, y una vez aprendido en qué consistía la prueba, los autores observaron que los perros saltaban de una zona a otra tan pronto como se apagaba la luz, evitando así la descarga eléctrica.
Por otra parte, Solomon, Kamin y Wynne observaron que las respuestas de evitación aprendidas resultaban altamente resistentes a la extinción simple (esto quiere decir, que pese a dejar de presentar descargas eléctricas tras el apagón de la luz, los perros siguieron saltando al otro lado de la valla para evitar recibir el choque eléctrico, pues es lo que habían aprendido: evitar las descargas saltando al otro lado). Y más aún, paradójicamente, a veces durante los ensayos de extinción se incrementaba la respuesta condicionada (el salto), produciendo el efecto conocido como fenómeno Napalkov. Esto se debe a que, si bien se omitía la descarga eléctrica (estímulo incondicionado), los animales no esperaban el tiempo suficiente que le permitieran comprobar este hecho, ya que tan pronto como se apagaba la luz (estímulo condicionado), los animales llevaban a cabo la respuesta condicionada, esto es, saltar la valla.
De este modo, la hipótesis de la extinción normal, que decía que la retirada sin más de las descargas conllevaría la eliminación de la respuesta de escape, no encontró evidencia consistente. De hecho, fueron necesario otros métodos para conseguir la eliminación de la conducta aprendida. Una de ellas consistió en apagar la señal luminosa impidiendo además las respuesta de evitación ¿Cómo? levantando la valla de separación de forma que no pudieran saltar de un lado a otro, consiguiendo mostrar a los perros la inexistencia de la descarga eléctrica si permanecían en el mismo lugar.
Esta alternativa, en la que se exponía a los perros de forma masiva a estímulos que producían ansiedad junto con la prevención de cualquier tipo de respuesta de escape, se presentó como la responsable de uno de los sistemas más eficaces de extinción y el fundamento de las técnicas de inundación.
¿Y qué son las técnicas de inundación? Pues la inundación es una técnica muy importante y muy usada en la modificación de conducta en trastornos de ansiedad y fóbicos. Y la historia que os he contado es, curiosamente, una de las forma de como se originó...
Información sacada del libro Técnicas de modificación de conducta.
En su trabajo, varios perros estaban situados a un lado de un habitáculo dividido en dos mediante una pequeña valla. Estos investigadores entrenaron a los perros para que al apagarse una bombilla, saltaran de un lado a otro de la valla, evitando así la descarga eléctrica que recibían si tardaban más de 10 segundos en saltar al otro lado. Es decir, la ausencia de luz era quien informaba de una inminente descarga de corriente eléctrica. Como cualquiera que no sabe en qué consiste el experimento, al principio, los perros tardaron más de diez segundos en saltar, recibiendo así descargas eléctricas que podrían haber evitado saltando al otro lado de la valla. Después, tras realizar más ensayos, y una vez aprendido en qué consistía la prueba, los autores observaron que los perros saltaban de una zona a otra tan pronto como se apagaba la luz, evitando así la descarga eléctrica.
Por otra parte, Solomon, Kamin y Wynne observaron que las respuestas de evitación aprendidas resultaban altamente resistentes a la extinción simple (esto quiere decir, que pese a dejar de presentar descargas eléctricas tras el apagón de la luz, los perros siguieron saltando al otro lado de la valla para evitar recibir el choque eléctrico, pues es lo que habían aprendido: evitar las descargas saltando al otro lado). Y más aún, paradójicamente, a veces durante los ensayos de extinción se incrementaba la respuesta condicionada (el salto), produciendo el efecto conocido como fenómeno Napalkov. Esto se debe a que, si bien se omitía la descarga eléctrica (estímulo incondicionado), los animales no esperaban el tiempo suficiente que le permitieran comprobar este hecho, ya que tan pronto como se apagaba la luz (estímulo condicionado), los animales llevaban a cabo la respuesta condicionada, esto es, saltar la valla.
De este modo, la hipótesis de la extinción normal, que decía que la retirada sin más de las descargas conllevaría la eliminación de la respuesta de escape, no encontró evidencia consistente. De hecho, fueron necesario otros métodos para conseguir la eliminación de la conducta aprendida. Una de ellas consistió en apagar la señal luminosa impidiendo además las respuesta de evitación ¿Cómo? levantando la valla de separación de forma que no pudieran saltar de un lado a otro, consiguiendo mostrar a los perros la inexistencia de la descarga eléctrica si permanecían en el mismo lugar.
Esta alternativa, en la que se exponía a los perros de forma masiva a estímulos que producían ansiedad junto con la prevención de cualquier tipo de respuesta de escape, se presentó como la responsable de uno de los sistemas más eficaces de extinción y el fundamento de las técnicas de inundación.
¿Y qué son las técnicas de inundación? Pues la inundación es una técnica muy importante y muy usada en la modificación de conducta en trastornos de ansiedad y fóbicos. Y la historia que os he contado es, curiosamente, una de las forma de como se originó...
Información sacada del libro Técnicas de modificación de conducta.








