Empezó siendo obligación. Algo que por cojones había que hacer para que te den un papelito y la gente y tú, seáis felices. Costó dinero, viajes, reuniones, llamadas de teléfono, papeles, esperas interminables y ponerse de acuerdo sobre si al final allí o aquí, así o asao.
Lo reconozco, antes de empezar no iba con grandes expectativas y puede que ni siquiera ilusión real por el lugar, pero sí tenía ilusión por algo: por empezar. Muchas muchas ganas. El principio - ahora sí- del fin. Y empezó todo.
Ante todo pronóstico (todos esperábamos miedo, estrés, agobios, incomodidad...) la cosa salió sencillamente... bien. Me adapté con una facilidad asombrosa; es más, diría que no hubo período de adaptación. Y eso me gustó.
También hubo momentos, claro está. Como esa primera toma de contacto con ciertos personajillos que, por lo que sea, me infundían un evidente y objetivo (al resto del mundo)respeto. No era más que miedo hacia lo desconocido. A no saber como comportarme, qué hacer, qué decir, a creer que me estaban observando el resto de los mortales, esperando mi reacción ante ciertas (y diversas) situaciones. Y aunque hubo unos días rarunos con este tema; se acabó superando, y nada pudo salir mejor.
He aprendido a comportarme, a observar, a tratar, a cuidar y manejar a estos bichos. Podría incluso decirse que les he cogido cariño; y no creo en lo que dice el resto de la humanidad "Es que se hacen querer", porque no estoy de acuerdo -en el sentido literal de la frase-, porque ellos no hacen nada para conseguirlo, pero vaya por Dios que al final va a ser verdad... acaba pasando.
También he aprendido algo muy útil y valioso para mi: ver que sí, sirve para algo, no he perdido el tiempo y no estoy tan desmotivada como mucha gente piensa. Esto es útil e incluso me está gustando! (yuju!)
Así que ahora que todo ha llegado a su fin, y se cierra otra etapa que ha tenido un bello final (del que he procurado aprender mucho, ser positiva y aprovecharlo al máximo en todos los aspectos que se me ofrece, no sólo allí, sino psicológicamente) pues viene lo que todos conocemos como Miedo.
Tranquilos, no está aún aquí. No tengo tiempo de que esté. Pero se que llegará, y hasta entonces, y sobre todo ahora que no hay nada que hacer, debo procurar dedicarme 100% a rematar el pespunte que acaba con este círculo y centrarme, no en lo que está por llegar, ni en lo que hoy se me ha ido, sino en lo que ahora me está pasando. Estoy viviendo otra etapa de mi vida, y será mejor o peor, pero la tengo que aprovechar.
Lo dicho: es muy muy raro estar feliz y triste al mismo tiempo.
(Por cierto, cuanto tiempo sin postear algo de verdad)




